Se llegaron treinta y un años de tu muerte,
duele siempre que se llega esta triste fecha,
ya no es posible abuelito volver a verte,

sólo cerrando los ojos cual negra brecha.

Yote he recordado por lo que me dejaste,
porque te amo y no me olvido de tu sentir,
abuelito inolvidable, cuando me amaste,
eso lo llevo siempre en mi diario existir.
Recordando los momentos en la familia,
tus pasos calmados y tan serenamente,
tu sonrisa y tu mirada en esa vigilia,
donde te entregabas al trabajo fielmente.
Cuando me enseñaste con tu gran don de gente,
en ese sentimiento de paz y paciencia,

recuerdo de carácter amorosamente,

y aprendi a descubrir todo tu gran sapiencia.
Más de tres décadas sin ti querido abuelo,
pero tu rostro y carácter inolvidables,
son como las blancas nubes del azul cielo,
que al verlas vuelo a los recuerdos imborrables.
Para mi abuelo que lo amo con todo mi corazon
siempre estaras prensente
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